"El
velamiento, la muerte, o la ausencia de una divinidad radicalmente
trascedente, o de fundamentos absolutos, convierte la existencia en una
escena traumática en la cual la angustia amenaza teñir, y tal vez
confundir, todas las relaciones. En lugar de ser una interacción tensa y
a veces paradójica de proximidad y distancia, solidaridad y crítica,
confianza y recelo, la relación de cada cual con cada otro puede calcar
el modelo de angustiosa 'relación sin relación' con una divindad
radicalmente trascendente (reconocida ahora, tal vez, como ausente) que
es enteramente otra"
LA CAPRA, D. Escribir la historia, escribir el trauma. p. 47-48